La
alta tasa de reposición de los bambúes,
su gran diversidad y adaptabilidad, hacen de esta
especie una atractiva alternativa para impulsar
el desarrollo socioeconómico, y disminuir
el impacto ambiental al bajar la presión
de utilización sobre los bosques, especialmente
en áreas rurales tropicales y subtropicales
de países en desarrollo.
Las
restricciones a las cortas de bosques naturales
que se han realizado en China, han generado
en estos últimos años, un dinámico
impulso por crear plantaciones artificiales
de bambúes, cubriendo así sectores
anteriormente deforestados. Estas plantaciones
alcanzan una superficie de 5 millones de hectáreas,
con tasas anuales promedio de forestación
de 65.000 hectáreas, desde el año
1980.

Plantaciones
de bambú en fuertes pendientes en China
En
el área ambiental, el bambú muestra
un gran potencial para detener procesos erosivos,
ya que cuenta con un complejo sistema de rizomas
con gran capacidad de retención de suelos,
es capaz de crecer en fuertes pendientes y además
es de rápida cobertura en terrenos deforestados.
Las
formaciones de bambú, cumplen un importante
rol en el control de riberas y talúdes.
Luego de la ocurrencia del fenómeno del
Niño de 1998 en Ecuador, se verificó
la eficiencia del bambú como vegetación
protectora en aquellas riberas cubiertas con
cultivos o formaciones naturales de estas especies.

(Foto,
Jorge Morán,U.)
Otro
aspecto importante, es la alta tasa de crecimiento
de estas especies, lo que implica una dinámica
actividad fisiológica, esto ha llevado
a que los bambúes sean considerados como
un elemento de notable importancia para el balance
de Oxígeno y Dióxido de Carbono
en la atmósfera. Actualmente se desarrollan
en Colombia estudios para cuantificar el efecto
del bambú como capturador de Carbono
atmosférico.
